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Hay una trampa en el espejo,
un diablo en tu cabeza,
un veneno en tus ojos llenos de oscuridad.
Un combate sin enemigo.
No es verdad el que te han dicho:
eres preciosa tal y como eres, créeme, tesoro.
Y me asusta sentir decirte
que querrías pesar nada
para confundirte con la lluvia
y el musgo de los torrentes,
ser ligera como la pluma, pesar nada.
Pero jugar a morirse a los dieciséis...
No tienes derecho!
Agua, nube, lluvia, viento...
Es poética la imagen.
Tú lo eres más.
Agua, nube, pesar nada...
Pero jugar a morirse a los dieciséis...
No tienes derecho!
Y Alícia esta noche
llora desnuda en su cama
porque hoy ha descubierto más flores al pecho.
Y sueña que es un junco,
una espiga a un campo de trigo.
Dime cómo puedo ayudarte, dame la mano.
Quien ha osado entrar en el templo
de tu cuerpo sin permiso,
quien te engaña con las medidas,
quienes te hiere, quienes te hace enloquecer.
Ser ligera como la luna, pesar nada.
Pero jugar a morirse a los dieciséis...
No tienes derecho!
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